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Confesiones de un Economic Hit Man. John Perkins.

Los Economic Hit Man (EHM) son profesionistas muy bien pagados que estafan millones de dólares a los países del mundo. Se encargan de canalizar dinero del Banco Mundial, de las agencias estadounidenses para el desarrollo y de otras organizaciones de “ayuda” internacional a las grandes corporaciones y a los bolsillos de unas cuantas familias prominentes que controlan los recursos naturales del planeta. Se valen de informes financieros fraudulentos, elecciones amañadas, extorsión, sexo y asesinato. Juegan un juego tan antiguo como el imperio, pero que ha tomado nuevas y terroríficas dimensiones durante este periodo de globalización.

El texto anterior fue escrito en 1982 como inicio de un libro que se titularía La concientización de un Economic Hit Man. El autor iba a dedicarlo a los presidentes de dos países que habían sido sus clientes y a los cuales respetaba al grado de considerarlos sus almas gemelas: Jaime Roldós, Presidente de Ecuador, y Omar Torrijos, Presidente de Panamá, ambos fallecidos en accidentes aéreos. Sus muertes no fueron accidentales, afirma, fueron asesinados por oponerse a las grandes corporaciones industriales y financieras del imperio global.

 El autor comenzó a escribir el libro en cuatro ocasiones, preocupado por acontecimientos como la invasión de Panamá en 1989, la guerra del Golfo, Somalia y el ascenso de Osama Bin Laden. No obstante, siempre era persuadido para que no lo escribiera por medio de contratos o de sobornos disfrazados. El acontecimiento que lo convenció de que debía escribir el libro, fue la respuesta de su única hija recién egresada de la preparatoria. Cuando el autor le comentó que pensaba publicar este libro, pero temía que algo pudiera sucederle, ella le contestó que no se preocupara, que, en caso de que lo atraparan, ella continuaría el libro donde él lo hubiera dejado.

Relata que el presidente de una gran empresa editorial, al leer el bosquejo del libro, se interesó en publicarlo, con la condición de que el relato se hiciera como novela de ficción, cuestión que él no aceptó por tratarse de su vida real. Finalmente, otra empresa aceptó publicarlo convencida por los argumentos del autor: el 11 de septiembre, la guerra de Irak, los miles de personas que mueren todos los días de hambre y, principalmente, porque consideraba que por primera vez en la historia un país tenía la capacidad, el dinero y el poder de cambiar todo eso; el país donde nació y al cual sirvió como EHM, es decir, Estados Unidos.

1963 – 1971

El nacimiento de un EHM.

Todo comenzó de manera inocente.  Entré a estudiar a la Universidad Middlebury, de donde mis padres habían egresado. En 1967 decidí casarme con Ann, una antigua amiga. Su padre era un brillante ingeniero con un buen puesto en la Secretaría de Marina y su mejor amigo, un hombre al que Ann llamaba tío Frank, era un importante ejecutivo de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA, por sus siglas en inglés). En esa época estaba en su apogeo la intervención norteamericana en Vietnam y yo no tenía una idea clara sobre qué posición tomar al respecto. El tío Frank vino en mi rescate y me ofreció entrar a trabajar en la NSA. Después de numerosos exámenes y entrevistas, me contrataron. En la Universidad de Boston tomé un curso como recluta de los Cuerpos de Paz y el tío Frank me animó para que me inscribiera como voluntario en el grupo que trabajaba en el Amazonas.

Al poco tiempo nos notificaron que nos trasladaríamos a Ecuador, donde llegamos en septiembre de 1968. Comenzábamos a trabajar con los indígenas, cuando arribó a la localidad Einer Greaver, vicepresidente de la empresa de consultoría Chas. T. Main, Inc. (MAIN), quien también era coronel en el ejército estadounidense de reservas. Su misión era evaluar la posibilidad de que Ecuador recibiera préstamos del Banco Mundial para la construcción de una hidroeléctrica. Pasamos algunos días juntos en Ecuador y continuamos en contacto a través de informes que él me solicitaba, en los que evaluaba el futuro económico y político de Ecuador. Cuando terminamos nuestro trabajo con los Cuerpos de Paz, Greaver me ofreció un empleo en las oficinas de MAIN en Boston. De acuerdo con lo que me informó, la empresa requería de personal capaz de hacer evaluaciones y análisis prospectivos de países que no contaban con información estadística.

En 1976, a la edad de 26 años entré a trabajar en MAIN como economista en jefe, cuando únicamente contaba con el grado de bachiller de la Universidad de Boston. Además de Greaver,  no me cabía duda sobre los oficios del tío Frank en esta contratación. 

Dentro de por vida

MAIN era una empresa con más de 2000 empleados, 5% de los cuales eran asociados, la posición más codiciada. La mayoría de los empleados eran ingenieros, a pesar de que en la empresa no se realizaba ninguna construcción. El primer trabajo que se me asignó fue en Indonesia como miembro de un grupo de 11 personas, que nos encargaríamos de elaborar el plan maestro para la construcción de una planta de energía.

MAIN era una empresa machista, únicamente había cuatro mujeres con una posición directiva, una de las cuales se me acercó para informarme de que sería la encargada de mi entrenamiento. Me explicó que mi posición en la empresa no era usual, por lo que debería guardar una gran confidencialidad acerca de mis actividades. Mi capacitación tenía por objeto convertirme en un Economic Hit Man.  Me reí. El humor, dijo, era una de las razones por lo que utilizaban ese nombre: ¿quién lo iba a tomar en serio?

La encargada de entrenarme me comunicó que mis actividades tendrían dos metas: la primera consistía en justificar los préstamos internacionales que eran utilizados para pagar a las grandes empresas la construcción de los  proyectos; y la segunda, en trabajar para endeudar a esos países hasta el grado de no ser susceptibles de recibir más créditos. En caso que los necesitaran se les proporcionarían a cambio de favores como permitir el acceso al petróleo u otros recursos naturales, o la instalación de bases militares, por ejemplo. Así era como se aseguraba la dependencia del país a largo plazo y su lealtad a las decisiones políticas que tomara el gobierno de los E.E.U.U.

En aquel tiempo era demasiado ingenuo y temeroso, y tenía la idea, como la mayoría de los ciudadanos estadounidenses, de que nuestra labor era altruista y de que les hacíamos un favor construyendo plantas, puertos y carreteras. Después de la Segunda Guerra Mundial, decían, la opción militar se tornó en demasiado riesgosa, actualmente se usaban otros métodos. Cuando en  1951 el líder iraní Mohamed Mossadegh nacionalizó las empresas petroleras inglesas, el gobierno inglés pidió ayuda a los E.E.U.U. quienes se negaron a emprender una guerra previendo la intervención de la Unión Soviética, en cambio enviaron  a Kermit Roosvelt, nieto de Teodoro, que se encargó de armar la revuelta para derrocar a Mohamed Mossadeg y para que su hijo, Mohamed Reza Sha, se convirtiera en dictador. El problema fue que Kermit era agente de la CIA, y podía involucrar al gobierno de los E.E.U.U.. Esto obligó a buscar otras opciones.

Vendiendo mi alma

Una vez en Indonesia nos instalaron en un elegante hotel en Yakarta y días después nos trasladaron a la cuidad de Bandung, donde se realizaría el proyecto. Se iniciaron entonces mis entrevistas con Howard Parker, un ingeniero retirado encargado de construir la planta de energía eléctrica que satisfaría la demanda en los próximos 25 años. Para determinar la capacidad de la planta. debía  proporcionar mis pronósticos sobre el crecimiento económico. En una de las conversaciones Parker me previno sobre la presión que estaban ejerciendo para que yo determinara altos crecimientos económicos en función de los descubrimientos petroleros. “Mi experiencia” dijo, “es que en los periodos de alto crecimiento la demanda de energía eléctrica no supera el 8% anual promedio, pero un 6% es muy razonable; no me importa, lo que digan tus cifras maquilladas sobre los milagros económicos de crecimiento”.

1971 – 1975

Mi papel como inquisidor

Durante mis reuniones con los líderes políticos y empresariales empecé a notar que muchos de ellos resentían mi presencia. Cuando me presentaban a algún personaje empleaban el término bahasa, el cual, de acuerdo con mi diccionario, equivalía a inquisidor o interrogador. Esto me llevó a cuestionar la veracidad de las respuestas e informes que me proporcionaban así como la validez de los datos. Sin excepción, los números, tanto de los servidores públicos como de los directores de empresas privadas o banqueros, indicaban que Indonesia tendría el más espectacular crecimiento económico que hubiese tenido cualquier nación.

Civilización en juicio

Un amigo indonesio, hijo de una de las empleadas, me llevó a ver a un titiritero famoso que representaba una parodia acerca de las relaciones entre los E.E.U.U. con Indonesia. La crítica era dura. Uno de los personajes le hablaba a los estadounidenses en estos términos: “Dejen de ser tan codiciosos y egoístas; piensen que el mundo es mucho más que sus enormes mansiones y elegantes tiendas. La gente se muere de hambre y ustedes sólo se preocupan por el combustible para sus coches”. Unos días más tarde, el titiritero fue atropellado y muerto en las calles de Bandung.

Jesús visto de manera diferente

Cada vez estaba menos convencido de que los otros países quisieran vivir como nosotros. Sólo había que analizar las estadísticas norteamericanas de asesinatos, robos, divorcios, drogadicción y violencia. En mi última noche en Indonesia tuve un sueño. Cristo estaba sentado enfrente de mi, pero era diferente a la representación del Cristo de mi niñez. Me dijo: “Me ves diferente porque si viniera al mundo ahora yo sería diferente; el mundo ha cambiado”. Tenía la idea que también mi vida había cambiado.

La oportunidad de mi vida

Al presentarme en las oficinas de MAIN, me informaron de que mi nuevo jefe sería Bruno Zambotti. Como a la mayoría de los empleados, a mí también me aterrorizaba. En su oficina me informó de que había despedido a Howard Parker, pues consideraba que sus proyecciones de crecimiento de 8% anual para un país con el potencial de Indonesia estaban totalmente equivocadas; en cambio, mis pronósticos de crecimiento de entre 17 y  20% me habían hecho ganar un ascenso. 

Durante las siguientes semanas me dediqué a escribir mi informe sobre Indonesia, de acuerdo con lo que mi jefe quería ver: el crecimiento de la demanda de electricidad durante los próximos 12 años sería de 19%, después bajaría a 17% durante los siguientes 8, para mantenerse en 15% durante 25 años;  me faltaban conocimientos y experiencia, pero me sobraba audacia. Y funcionó, mi trabajo fue aceptado por los expertos. 

En los meses siguientes acudí a reuniones en Teherán, Caracas, Guatemala, Londres Viena y Washington, con diversas personalidades como el Sha de Irán y Robert McNamara. Me deslumbré hasta el grado de creerme una especie de mago que podía hacer florecer industrias en diferentes países, proyectando el futuro con estadísticas manipuladas. Sin embargo, también empecé a entender a todos estos hombres que consideraban que con las inversiones que se realizaban, estaban salvando a los países pobres del comunismo. De acuerdo con la teoría del Destino Manifiesto, Dios nos había dado el derecho de colocarnos en la punta de la pirámide para  exportar nuestro sistema a todo el mundo. Además, nosotros no éramos los primeros; la historia nos mostraba las pretensiones imperialistas de Persia, Grecia, Roma, las Cruzadas y todos los países europeos que habían querido construir sus propios imperios.

Presidente y héroe de Panamá

En abril de 1972 aterricé en el aeropuerto de Panamá. Previamente, me había informado acerca del popular héroe moderno Omar Torrijos, el cual defendía la soberanía sobre el Canal de Panamá y el derecho de los panameños de gobernarse a si mismos. Panamá era parte de Colombia cuando los franceses enviaron a Ferdinand Lesseps, constructor del Canal de Suez, a edificar el canal que comunicaría el océano Atlántico con el Pacífico. Los franceses comenzaron la construcción en 1881 y en 1889 abandonaron el proyecto debido a un desastre financiero.  

En el primer año del siglo XX, Teodoro Roosevelt solicitó a Colombia que firmara un tratado para que cediera el istmo a los E.E.U.U., a lo que Colombia se rehusó. En 1903 Roosevelt envió el barco de guerra Nashville, asesinaron al héroe local y se declaró la independencia de Panamá, donde se estableció un gobierno títere, y se firmó el primer tratado sobre el canal que lo reconocía como zona norteamericana. Por más de medio siglo Panamá fue gobernado por una oligarquía con fuertes conexiones con Washington., hasta que en 1968 un golpe militar derribó a Arnulfo Arias y tomó el poder Omar Torrijos, quien proclamó que el suyo dejaría de ser un gobierno títere de los E.E.U.U., pero no se aliaría con Moscú, como lo había hecho Castro.

Torrijos era ampliamente aceptado por las clases medias y bajas de Panamá. Había ascendido rápidamente dentro del ejercito, donde adquirió fama de escuchar a los desposeídos. Pronto se hizo famoso incluso fuera de su país por asilar tanto a oponentes de Pinochet como de Castro. Aunque no era el primer líder que se oponía a los E.E.U.U., porque con anterioridad lo habían hecho Castro y Allende, era el primero que no tenía al comunismo como bandera; simplemente decía que Panamá era un país soberano. También objetaba la escuela de Las Américas localizada en la zona del canal, lugar a donde muchos dictadores mandaban a sus hijos a aprender tácticas militares para luchar contra el comunismo.

A mí me habían enviado a Panamá a cerrar un trato para que MAIN realizara el Plan de Desarrollo por medio del cual fluirían préstamos que serían canalizados a energía, transporte y agricultura. Esto, por supuesto, era un subterfugio para endeudar a Panamá y convertir a su gobierno, de nueva cuenta, en un títere al servicio de los E.E.U.U.

Piratas en la  zona del canal

El gobierno de Panamá puso a un hombre llamado Fidel para que me sirviera como guía. Primero me mostró algunos lugares del centro de Panamá, según me dijo, no eran los barrios bajos aunque se notaba la pobreza. Después me llevo a la zona del Canal, y me dijo: todo lo que hay aquí pertenece a los E.E.U.U. ; tienen sus propias escuelas, hospitales y supermercados; sus propias leyes y no pagan impuestos a Panamá; en realidad constituye un país dentro de otro.

Soldados y prostitutas

Más tarde Fidel me invitó a conocer un lugar donde había mujeres que bailaban. Según me explicó, en Panamá estaba prohibida la prostituciòn; ellas podían bailar pero no vender sus cuerpos. Las prostitutas las importaban de los países vecinos. El lugar estaba lleno de marineros estadounidenses de la zona del canal viendo bailar a mujeres completamente desnudas.

Conversaciones con el General

La invitación fue completamente inesperada. Un hombre tocó a mi puerta, se presentó como el chofer del General y me indicó que le habían ordenado que me llevara a uno de sus bungalows. Una hora más tarde estaba sentado frente a él, respondiendo a sus preguntas sobre mis viajes a Indonesia, Guatemala e Irán. Estaba intrigado y sorprendido principalmente con respecto a este último país. “Imagínese”, decía refiriéndose al Sha Reza Palevi, “haber participado en el complot para derrocar  a su propio padre y acusarlo de colaborar con Hitler”.

Como Torrijos sabía mucho acerca de Irán, y le pregunté cuál era su interés por ese país. Me contestó que a pesar de considerarlo un marioneta de los EE.U..U., veía que el Sha estaba modernizando Irán y haciendo cosas positivas por su pueblo. “Quizá pueda aprender algo de él, si sobrevive”, dijo. Le pregunté si consideraba que el Sha podía perder la vida a pesar de los guardaespaldas y la policía secreta (SAVAK) que lo cuidaba. Me contestó que él mismo podía perder la vida en el momento en que mi país así lo decidiera. “Pero no será tan fácil”, dijo, “los militares de Panamá me son leales, la propia CIA tendría que matarme”. 

Me comentó que estaba en contacto con los japoneses, interesados en construir un nuevo canal, más moderno, que eliminara el sistema de esclusas, pero que el principal impedimento para realizar el proyecto era que se tendría que enfrentar a Bechtel; y” usted sabe quiénes son sus accionistas” me dijo: Nixon, Bush, Ford y George Shultz, el secretario del tesoro de Nixon y presidente de esa empresa. Me sentí incómodo y le pregunte por qué me había llamado.  Me contestó que Panamá y él mismo necesitaban de mi ayuda. “Debemos comunicar a los E.E.U.U. y al mundo que no estamos al servicio de Rusia, que no estamos en contra de los E.E.U.U., sino que estamos luchando por los pobres, y para lograrlo, necesitamos construir una base económica sólida, para dar electricidad, transporte y comunicaciones accesibles a todos con apoyo de subsidios. Sabemos que su empresa quiere mucho trabajo, y para ello infla el tamaño de los proyectos, pero esta vez debe ser diferente; si me dan lo que sea mejor para mi gente, yo les daré todo el trabajo que quieran”. Me quedé estupefacto; él conocía el juego.

Un nuevo y siniestro periodo de la historia económica

En los años sesenta se formó el cartel de países productores de petróleo, OPEPC, con el objetivo de contrarrestar el papel de las grandes empresas denominadas “Las Siete Hermanas”, que colaboraban para mantener bajos los precios del crudo. A finales de 1973, la OPEPC organizó una serie de acciones concertadas que redujo la oferta de crudo al máximo y causó una gran depresión mundial. Esa fue la peor época en los E.E.U.U. Se había perdido la Guerra de Vietnam y el presidente Nixon estaba a punto de renunciar. Las tasas de crecimiento económico bajaron a la mitad de las que prevalecieron en los años cincuenta y sesenta; las de desempleo aumentaron de manera sustancial; y nadie podía prever hasta dónde nos llevaría el embargo petrolero. 

En ese tiempo se hizo evidente lo que llamo la “corporatocracia”. Los líderes empresariales se volvían líderes políticos y viceversa. McNamara, quien en 1949 era sólo un gerente de planeación en la Ford, fue nombrado el primer presidente de esta empresa que no provenía de la familia Ford. Poco tiempo después, Kennedy lo nombraba Secretario de Defensa y más tarde Presidente del Banco Mundial. Desde ahí,  actuó como enlace en el otorgamiento de préstamos y su canalización hacia proyectos que manejan las grandes empresas estadounidenses. Otros ejemplos son George Shultz, Secretario del Tesoro con Nixon y Presidente de Bechtel y luego Secretario de Estado con Reagan; Caspar Weinberger, Presidente de Bachtel y luego Secretario de la Defensa con Reagan; Richard Helms, Director de la CIA con Johnson y embajador en Irán con Nixon; Richard Cheney, Secretario de Defensa con George Bush, Presidente de Halliburton y vicepresidente nuevamente con George Bush. El mismo Bush empezó como fundador de la empresa Zapata Petroleum Corp., sirvió como embajador en Reino Unido con Nixon y con Ford y fue Director de la CIA con Ford.

El affaire de lavado de dinero en Arabia Saudita

El 6 de octubre de 1976, Egipto y Siria, de manera simultánea atacaron Israel. Sadat, Presidente de Egipto, presionó al Rey Faisal de Arabia Saudita para emplear contra los E.E.U.U., aliado de Israel, lo que él llamó las armas del petróleo. El 16 de octubre de 1973, cinco países árabes, entre ellos Arabia Saudita, anunciaron un incremento en los precios del petróleo de 70%. El representante de Irak llamó a nacionalizar las empresas estadounidenses que operaban en el mundo árabe, a imponer un embargo total de petróleo a los E.E.U.U.y a los países que estaban a favor de Israel y a retirar los fondos árabes de los bancos norteamericanos.

Los otros representantes se negaron a tomar medidas tan radicales y optaron por disminuir en 5% mensual la producción petrolífera hasta que se hubieran alcanzado sus objetivos. El 19 de octubre Nixon solicitó al Congreso 2.2 miles de millones de dólares para destinarlos como ayuda a Israel. Al día siguiente, Arabia Saudita y otros productores árabes declararon el embargo total de todos los embarques de petróleo destinados a los .E.E.U.U. El embargo duró poco, hasta el 18 de marzo de 1974, pero los precios del petróleo se incrementaron de 1.39 dólares por barril en enero de 1970 a 8.32 en enero de 1974. Como resultado, se estrecharon los lazos entre las grandes corporaciones, los bancos y los gobiernos, con la idea de que no se podía tolerar otro embargo. Si bien la protección de las reservas petroleras de los E.E.U.U. siempre ha sido un asunto prioritario, a partir de 1973 se convirtió en una obsesión.

Casi inmediatamente después de que el embargo fue retirado, el gobierno de los E.E.U.U. inició negociaciones con los sauditas para ofrecerles asistencia técnica, equipo militar y entrenamiento, así como la oportunidad de llevar al país al siglo XX. Estas negociaciones dieron lugar a la creación de una organización conocida como  JECOR, que cambiaba totalmente los esquemas imperantes hasta la fecha en los programas de ayuda a países extranjeros. En este caso, para realizar los proyectos, se contrataría a las empresas estadounidenses, con dinero saudita. Como no eran utilizados fondos públicos, estas operaciones no pasaban por el Congreso. David Holden y Richard Johns, afirman: “JECOR es el acuerdo entre E.E.U.U. y un país en desarrollo que ha llegado más lejos. Tuvo el potencial de enraizar de manera profunda en ese país el concepto de dependencia mutua”. MAIN fue contratada y se me encargó hacer proyecciones con diferentes escenarios de lo que podría acontecer en Arabia Saudita por la inversión de vastas sumas de dinero en infraestructura. El trabajo lo haría sólo, sin personal de apoyo, y se me advirtió que era considerado cuestión de seguridad nacional y sería sumamente lucrativo tanto para mi como para MAIN.

Mis proyectos se focalizaron en desarrollar industrias que transformaran el petróleo crudo en productos terminados para la exportación. Naturalmente, para poder operar, estas industrias necesitarían miles de megawatts, carreteras, ductos, redes de comunicación, sistemas de transporte que incluían aeropuertos, puertos marítimos y una vasta gama de servicios de todo tipo. No existían estadísticas para sustentar los modelos econométricos que mostraran los diversos escenarios. Además, nadie esperaba análisis cuantitativos; simplemente puse a trabajar mi imaginación y escribí informes visionarios sobre el glorioso futuro del reino saudita, siempre teniendo en cuenta que los objetivos verdaderos eran los de enriquecer a las empresas estadounidenses y hacer al país cada vez más dependiente de los E.E.U.U. Los proyectos que se construirían necesitarían la tecnología y las refacciones de las empresas proveedoras de por vida. Enviaba mis documentos por valija, y nos referíamos al proyecto como SAMA Saudi Arabian Money – laundering Affair- (Affaire de Lavado de Dinero Saudí), y en franca burla a las siglas del Banco Central Árabe, que era llamado Saudi Arabian Monetaru Agency, o SAMA. Se estaba estableciendo un nuevo modelo de cómo lucrar con aquellos países que no necesitaban de préstamos para financiar proyectos.

La condición impuesta a los sauditas fue que invirtieran sus petrodólares en valores del gobierno estadounidense; el Departamento del Tesoro nos pagaría a las empresas asesoras y constructoras con los intereses. Se convenció a la familia real de los beneficios de este trato, tanto para su país como para ellos en lo personal.

Financiando a Osama Bin Laden

El affaire de lavado de dinero en Arabia Saudita también marcó precedentes en lo que se refiere a las relaciones de los E.E.U.U. con algunos dictadores. Éste es el caso de Idi Amín, quien fue asilado en Arabia Saudita. Más notorio es el de Bin Laden quien fue apoyado con más de 3.5 mil millones de dólares en su guerra contra la Unión Soviética, durante los ochenta. Después de los ataques en 2001 al Centro Mundial de Comercio y al Pentágono, emergieron mayores evidencias de las relaciones entre entre E.E.U.U. y Arabia Saudita. En octubre de 2003, la revista Vanity Fair publicó un reportaje titulado “Salvando a los Saudís”, que documentaba la relación entre la familia Bush, la Casa Real Saudita y la familia Bin Laden, las que algunos días después del 11 de septiembre, salieron de los E.E.U.U., en jets privados, a pesar de todas las restricciones que existían.

1975 – 1981

Las negociaciones del canal de Panamá y Graham Greene

En 1977 dirigía un importante departamento de estudios en MAIN; ganaba un magnífico salario y contaba con un modelo matemático para proyectar el impacto de las inversiones en infraestructura en el desarrollo de un país, llamado Método Markov. Con esta herramienta “probaba” científicamente los beneficios de la ayuda  que prestábamos a los países en desarrollo. Adicionalmente, lo intrincado del modelo hacía que muy pocos lo pudieran entender.

Omar Torrijos y yo honramos nuestro acuerdo secreto. Mis estudios fueron honestos y las recomendaciones que hicimos tomaban en cuenta a los pobres. MAIN obtuvo jugosos contratos, entre ellos, el de la elaboración del Plan Maestro Agrícola. También me tocó ver de cerca las renegociaciones del Tratado del Canal.

En una conversación, Omar Torrijos predijo que Ford no sería reelecto, por lo que las negociaciones sobre el canal se debían acelerar. El 19 de septiembre de 1977, publiqué un artículo en el Boston Globe, en el que afirmaba que en el momento actual el colonialismo no tenía sentido,  que se debía dejar el canal en manos panameñas. No tardaron en llegar anónimos en los que se me acusaba de comunista, sin tomar en cuenta que nuestros contratos en Panamá se habían multiplicado.

Era 1977 y Carter  reiniciaba las negociaciones sobre el canal. Un artículo de Graham Greene titulado “El país con cinco fronteras” hablaba de la corrupción que imperaba en los altos círculos militares panameños de la Guardia Nacional. El autor afirmaba que el mismo Torrijos había comentado que, en efecto, este grupo gozaba de muchos privilegios porque si él no les pagaba la CIA lo haría. Torrijos recuperó el canal en 1977.

El Rey de Reyes de Irán

El Sha de Shas, era literalmente el título de este hombre que los E.E.U.U. se empeñaban en mostrar como un aliado democrático, a pesar de su antidemocrático título. Irán, al igual que Arabia Saudita, era un país petrolero rico que no necesitaba endeudarse para llevar a cabo sus proyectos. MAIN estaba involucrada en proyectos desde desarrollos turísticos en el mar Caspio, hasta instalaciones militares en el estrecho de Ormuz. Una vez más me encontraba elaborando proyecciones que mostraran el desarrollo potencial del país, para que, en función de éste, se diseñaran las plantas de energía que apoyarían el crecimiento industrial y comercial.  

Una tarde de 1977, me encontré con un recado firmado por Yamín. No lo conocía, pero sabía que era un famoso radical subversivo. Me invitaba a encontrarme con él en un restaurante. Me encontré con un hombre que vestía un bien cortado traje azul marino, que se presentó a sí mismo. Por su acento pude concluir que había estudiado en el sistema educativo inglés; de ninguna manera parecía un subversivo radical. Me preguntó si conocía el proyecto del Sha “Florecimiento del Desierto”, que se basaba en la teoría de que alguna vez los desiertos habían sido fértiles, pero las tropas de Alejandro Magno, al acabar con toda la vegetación, habían ocasionado que no lloviera. Para volver atraer las lluvias, bastaría con volver a sembrar miles y miles de árboles. Era obvio que él no creía en esa teoría; además, dijo, el desierto era un símbolo; y destruirlo acabaría con la cultura árabe, tal como había acontecido con las culturas nativas de E.E.U.U. al acabar con los bosques y los búfalos. Me pidió que le concediera el favor de conocer a un amigo suyo que me daría mucha información sobre el Rey de Reyes.

Confesiones de un hombre torturado

Algunos días más tarde, Yamin me llevó a un oasis en las afueras de Teherán, uno de los más viejos, me explicó, que data de los tiempos de Marco Polo. Me dijo que el hombre que conocería se había graduado en una de las más prestigiosas universidades de E.E.U.U., pero que por motivos de seguridad, no me daría su nombre. El hombre me dijo que había sido asesor del Sha de Shas; que había conocido a líderes como Eisenhower, Nixon y De Gaulle, “el Sha confiaba en mi, y yo confiaba en él; me convenció de que llevaríamos a Irán a una nueva época, pero ahora se sostiene gracias al apoyo de su gobierno”. Añadió que él no duraría mucho, que el mundo musulmán lo odiaba, y que quería persuadirme para que abandonara Irán, junto con mi empresa.

La caída de un Rey

Una tarde sentado en el lobby del hotel en Teherán, me sorprendió mi viejo amigo Farhad. Comimos con su padre, un general retirado que había salvado la vida del Sha, y que ahora se expresaba de manera muy desfavorable, calificándolo de arrogante, soberbio y codicioso. Esa tarde predijo que el movimiento islámico comandado por el ayatolá Ruhole Jomeini lo derrocaría. Dos días después de la comida llegaron las noticias de las revueltas de mulás, que exigían el regreso del ayatolah Jomeini, exiliado en París. En noviembre de 1979, militantes islámicos tomaron la embajada de los E.E.U.U. en Teherán con 52 rehenes, y permanecieron ahí durante los siguientes 444 días. El presidente Carter intentó negociar y en abril de 1980 autorizó una misión militar para rescatar a los rehenes, que fue un absoluto desastre.

El Sha fue derrocado y buscó asilo. El general Torrijos se lo ofreció, y los mulás demandaron el regreso del Sha a cambio de los rehenes. Torrijos fue acusado de coludirse con el Sha y poner en riesgo la vida de estadounidenses. Irán fue una gran lección. Me parecía imposible que la CIA estuviera tan mal informada como para no prever los acontecimientos que para otros eran obvios. Carter perdió la reelección y el equipo Regan–Bush subió al poder prometiendo la liberación de los rehenes y el regreso de Irán a la democracia.

Colombia: la llave de entrada a Sudamérica

Después de las experiencias en Arabia Saudita, Irán y Panamá, MAIN consiguió un proyecto para diseñar una planta hidroeléctrica en Colombia. Los E.E.U.U. han visto a Colombia como un factor esencial para promover su política y sus intereses comerciales en Latinoamérica. Éste es un país típico donde se empleó la estrategia de promover su endeudamiento para construir plantas eléctricas, carreteras y telecomunicaciones para que las empresas accedieran a explotar los recursos de sus territorios en la selva amazónica.

La República Americana contra el imperio global

Un día, Paula una amiga colombiana me dijo: “Te quiero hablar francamente; todos los granjeros e indios que viven a lo largo del río donde tu empresa construye te odian. Mucha gente simpatiza con la guerrilla, tu gobierno los llama comunistas, terroristas o traficantes de drogas, pero la realidad es que son mujeres y hombres con familia e hijos que viven en las tierras que tu empresa está destruyendo.

Le comenté del ataque con AK 47 que habían perpetrado en la zona donde estaba prohibido enviar a estadounidenses. Los atacantes habían dejado una carta en la que conminaban a “sus hermanos colombianos” a dejar de trabajar para las empresas extranjeras. Paula me preguntó mi opinión, y le contesté que creía que eran comunistas, “¿qué es lo que tú crees?”, le pregunté. Me contestó que sabía que la guerrilla había sido entrenada en Rusia y China, y que ellos les vendían las armas, que también que traficaban cocaína para abastecerse de lo necesario para su lucha, pero que no podían hacer otra cosa para defenderse; que el Banco Mundial no los ayudaba sino, por el contrario, los empujaba hacia esa posición; que las plantas que se estaban construyendo beneficiarán a los más ricos, mientras que los colombianos pobres seguirán muriendo porque todas estas construcciones acabarían con los recursos  que constituyen su fuente de sus ingresos. Ésta conversación me hizo recapacitar y ver la diferencia entre la vieja república de Estados Unidos que ofrecía esperanza al mundo a través de su filosofía y su moral y el nuevo imperio global interesado sólo en cuestiones materiales.

El currículum engañoso

MAIN contaba con mi currículum vitae, y lo actualizaba periódicamente, en apariencia, era totalmente inocente. En él se exponía mi experiencia en varios países, los artículos que había escrito, los clientes a los que había atendido. Lo que llamó mi atención fue la última línea que mencionaba como clientes al “Departamento del Tesoro de los Estados Unidos, Reino de Arabia Saudita”. ¿Qué tenía que ver el Departamento del Tesoro con Arabia Saudita?, se preguntaría cualquiera; quizá muchos pensarían que se trataba de un error. En realidad esta línea les comunicaba a unos cuantos, cuál era mi trabajo en la realidad. 

La gran batalla del Presidente de Ecuador por el petróleo

La explotación exhaustiva del petróleo en Ecuador empezó en los años sesenta, cuando el pequeño grupo de familias gobernantes habían endeudado a su país con base en las ganancias futuras que les proporcionaría la explotación petrolera en la selva amazónica. Sólo había una excepción en el grupo de corruptos gobernantes: Jaime Roldós, un profesor universitario, abogado de profesión, con el que simpaticé de inmediato.

Roldós tenía fama de populista y nacionalista; creyente de los derechos de los pobres y de la responsabilidad de los políticos de usar los recursos naturales de manera prudente. Inició su campaña en 1978 con una abierta oposición a las empresas petroleras. También acusó al Instituto Lingüístico de Verano (ILV), de estar coludidos con estas empresas. El ILV trabajaba con la tribu Huaorani, y trataba de convencerlos de que dejaran sus tierras y fueran a vivir en las reservaciones donde recibirían alimentación, educación y salud de manera gratuita. La condición era que escrituraran sus tierras a favor de las empresas petroleras. El ILV recibía donativos de la Fundación Rockefeller, cuyo fundador era dueño de la Standard Oil.

La plataforma política de Roldós sostenía que la explotación de este recurso debía hacerse en beneficio de las mayorías desprotegidas y sus ganancias debían ser utilizadas para instrumentar una reforma social. Roldós fu el primer presidente en Ecuador elegido de manera democrática.

En 1980, sucedió algo inesperado: el vicepresidente recién nombrado fue despedido de MAIN. La causa de su despido era obvia: los celos y la envidia del presidente de la empresa, que puso en la vicepresidencia a un incondicional suyo, un hombre mediocre que nunca diría “no”.

1981 a la fecha

Renuncio

Pensé acerca de mi trabajo y concluí que había sido un esclavo de MAIN. Había inflado presupuestos para hacer caer a los países endeudados dentro del circulo de poder del imperio. El 1º de abril de 1980, me dirigí a la oficina  y renuncié. 

Parte IV

1981 – al presente

La muerte del  Presidente de Ecuador

Al poco tiempo, un importante cliente de MAIN solicitó que me asignaran para el trabajo. Volvieron a llamarme y acepté la oferta  tres veces mayor que mi último salario. En los siguientes años, fungí como asesor experto de empresas de electricidad estadounidenses.

En noviembre de 1980, Carter perdió la elección presidencial contra Ronald Reagan. Un presidente cuyos objetivos habían sido mantener la paz mundial y  disminuir la dependencia de los E.E.U.U. del petróleo externo iba a ser reemplazado por otro que creía que este país podía disponer de este recurso dondequiera que se encontrara, utilizando la fuerza militar. Reagan estaba a favor del imperio global y la “corporatocracia”, para servir a aquellos empresarios como George Bush, George Shultz, Caspar Weinberger, Richard Cheney, Richard Helms y Robert McNamara, que aparentemente lo servían a él. 

A principios de 1981 Jaime Roldós presentó la Ley de Hidrocarburos al Congreso de su país. Las empresas se opusieron, pero Roldós no se intimidó; además, expulsó a los misioneros del Instituto Lingüístico de Verano. El 24 de mayo de 1981, murió al estrellarse el helicóptero en el que viajaba. Osvaldo Hurtado subió al poder, reinstaló al Instituto Lingüístico de Verano e instrumentó un ambicioso programa para incrementar la extracción de crudo en el golfo de Guayaquil y el Amazonas.

Panamá: otra muerte de un Presidente

Torrijos no se intimidó con las amenazas de Reagan, y se negó a renegociar el Tratado del Canal. El 31 de julio de 1981, el avión de Torrijos se estrelló. Fuera de los E.E.U.U. no cabía la menor duda de que se trataba de un asesinato orquestado por la CIA. Yo quedé devastado por la tragedia.

Mi Empresa de energía, ENRON y George Bush

En 1982, trabajaba para convencer a la Comisión de Servicios Públicos de New Hampshire de que la opción de construir una planta nuclear era la mejor y más económica; no obstante, mientras más me informaba sobre las nuevas tecnologías que se preocupaban por cuidar el medio ambiente, más dudas tenía. Decidí renunciar a MAIN como asesor externo para fundar la empresa Independent Power Systems (IPS), cuya misión sería la de desarrollar plantas de energía que cuidaran el medio ambiente. 

El vicepresidente despedido de MAIN había aceptado una cargo importante en el Banco Interamericano de Desarrollo y le interesó participar en el proyecto a través de la búsqueda de financiamiento para IPS. Recibimos apoyo de Bankers Trust, ESI Energy, Prudential Insurance Company, Chadbourne and Parke, la mayor firma de abogados de Wall Street, de la que el Senador Ed Muskie era socio, y de Riley Stoker Corporation. Recibimos apoyo incluso del Congreso, que nos eximió de un impuesto específico, lo que nos dio ventaja sobre nuestros competidores.

En 1986, IPS y Bechtel, independientemente una de otra, comenzaron a construir plantas de energía que usaban desperdicios de carbón sin producir lluvia ácida, lo que se consideró revolucionario en la industria, además de contribuir a que se promulgaran nuevas leyes ambientales. La aportación más importante fue demostrar que pequeñas empresas independientes que proponían nuevas tecnologías podían conseguir financiamiento en Wall Street. Las reglas del juego estaban cambiando y las grandes empresas que actuaban como monopolios regionales perdían competitividad con las nuevas reglas  de desregulación.  MAIN no fue la excepción; pocos años después de obtener ganancias récord, cayó en problemas financieros y fue vendida a una empresa de ingeniería y construcción. La única excepción parecía ser ENRON; nadie fuera de un reducido círculo de personas entendía cómo estaba logrando su rápido crecimiento. Cuando se les conminaba a explicarlo, hablaban de “creativas formas de financiamiento”.  

Para las empresas petroleras el panorama era similar. En 1984 la empresa del hijo de Bush, denominada Arbusto (bush significa arbusto en español), quebró después de ser fusionada con Spectrum 7, fue vendida de nuevo a Harken Energy Corporation en situación de quiebra. George Bush, hijo del vicepresidente de los E.E.U. U., fue retenido como asesor con un sueldo de 120,000 dólares al año. La revista Vanity Fair comentaba las ventajas para la empresa, apenas George hijo se había sentado en la silla del consejo.  

Acepto un  soborno

En 1982 se expedía la ley sobre política regulatoria con el objetivo de apoyar a las pequeñas empresas que desarrollaban nuevas alternativas en la generación de electricidad. Esta ley obligaba a las empresas a comprar electricidad a las pequeñas empresas generadoras a precios justos. La ley pretendía diversificar las fuentes de energía y apoyar el espíritu empresarial. La realidad arrojó resultados diferentes. Las grandes firmas se tragaron a las pequeñas empresas. Las lagunas en la ley se aprovecharon para crear conglomerados en los que participaban empresas reguladas y no reguladas; estas últimas adquiridas en quiebra después de  una dura competencia. IPS fue de las pocas empresas no reguladas que no sólo sobrevivieron, sino que prosperaron gracias a mis pasados servicios a la “corporatocracia”.  

En todo el mundo se hacía énfasis en promover a la iniciativa privada. Organizaciones como el Banco Mundial estaban empeñados en promover la privatización de empresas que eran manejadas por los gobiernos. Como resultado el concepto de EHM se extendió y fueron enviados una multitud de ejecutivos a todo el mundo buscando trabajo barato, recursos accesibles y grandes mercados.

Una tarde en 1987 me llamaron de MAIN para ofrecerme un contrato de consultoría muy lucrativo con Stone & Webster Engineering Corporation (SWEC); me comunicaron que  únicamente querían contar conmigo en su lista de asesores. El día de la firma del contrato, mi anfitrión comentó que había oído acerca de mi último libro. Me aclaró que en la empresa valoraban la privacidad; que no sería posible que aceptaran publicaciones donde mencionaran a la empresa, las negociaciones con los bancos o el desarrollo de los proyectos. Entonces entendí cual había sido el motivo de mi contratación y de los altos ingresos que me habían ofrecido.

Estados Unidos invade Panamá

A la muerte de Torrijos subió al poder Manuel Noriega, quien en un principio parecía que iba a continuar con la política de su antecesor y mentor. Con el tiempo, se ganó una clara reputación de corrupto, traficante de drogas y asesino de su opositor Hugo Espandafora. El 20 de diciembre de 1989 E.E.U.U. atacó Panamá. La comunidad mundial lo denunció como una violación de las leyes y tratados internacionales. Noriega fue condenado a 40 años de prisión a un costo de entre 500 y 600 personas muertas y de entre 5,000 y 6,000 que quedaron sin hogar.

El fracaso de un EHM en Irak

Mis puestos como presidente de IPS así como consultor de SWEC me dieron acceso a información acerca de Irak que la mayoría de la gente desconoce. Muchos de los ingenieros que trabajaban en IPS estaban desarrollando proyectos en el Medio Oriente, mientras yo permanecía muy atento y prevenido contra el trabajo que estuvieran haciendo ahí los Economic Hit Men (EHM).

La presencia de EHM durante los ochenta fue sumamente importante en Bagdad; estaban seguros de que Saddam Husein llegaría  a acuerdos similares a los que Washington había pactado con los sauditas. Saddam era un tirano patológico que asesinaba a su propia gente, pero esto era tolerado por los E.E.U.U. porque el país tenía una posición estratégica, no sólo por el petróleo sino también por el agua y su geopolítica. Los dos ríos que atraviesan el país, el Tigris y el Eufrates, le proporcionan los mayores inventarios de agua de la región; adicionalmente, tiene fronteras con Irán, Kuwait, Arabia Saudita, Jordania, Siria y Turquía y se ubica en las costas del Golfo Pérsico.

Una gran cantidad de empresas constructoras y de ingeniería tenían sus ojos puestos en Irak; sin embargo, aparentemente Saddam no estaba comprando el escenario que los EHM le vendían. En agosto de 1990, invadió Kuwait y Bush ordenó atacarlo por violar a las leyes internacionales. Hacía menos de un año que E.E.U.U. había hecho lo mismo en Panamá y ahora atacaba a Irak para “liberar” a Kuwait. La popularidad de Bush aumentó a 90% en esos días.  

En noviembre de 1990 vendí IPS. Mi trabajo en SWEC me demandaba muy poco tiempo, así que de manera subrepticia continuaba trabajando en mi libro Concienciación de un EHM y en 1991 empecé a guiar a pequeños grupos en la selva del Amazonas. De estas actividades nació la organización sin fines de lucro “Cambio soñado”, con el objetivo de transformar la mentalidad de los ciudadanos de los países industrializados acerca de cómo ver y relacionarse con nuestro planeta.

El 11 de septiembre y sus consecuencias en mi persona

El 10 de septiembre de 2001, navegaba por un afluente del amazonas. La mañana siguiente me dirigí hacía una pequeña oficina en la que teníamos un radio, ahí escuché que estaban atacando Nueva York. Sentí la necesidad de visitar la Zona Cero y arribé a Nueva York una soleada mañana de noviembre. Me preparé para visitar el lugar donde habían estado las Torres Gemelas pero conforme me acercaba me invadía el horror; la destrucción era increíble; no estaba preparado para eso, especialmente, para las reacciones de la gente; en Nueva York, los transeúntes hablaban unos con otros, comentaban de los amigos perdidos e intercambiaban sonrisas compasivas.

Venezuela: salvada por Saddam

Venezuela es el clásico ejemplo de país que se había enriquecido con el petróleo, con todas sus consecuencias: diferencias abismales entre pobres y ricos; un país explotado por la “corporatocracia” donde convergían EHM del viejo estilo con el nuevo estilo de la versión corporativa.

Al poco tiempo de subir al poder, Chávez disolvió el Congreso y promulgó la Ley de Hidrocarburos que duplicaban los derechos que pagaban las empresas extranjeras, acababa con la autonomía de la empresa estatal Petróleos de Venezuela y reemplazaba a todos los altos ejecutivos por personal leal a él. Esta empresa emplea a 40,000 trabajadores, vende 50 mil millones de dólares al año y produce el 80% de los ingresos por exportaciones del país. Durante el embargo petrolero de 1973, Venezuela cuadruplicó su presupuesto. Durante los ochenta se endeudó a tales niveles que cuando cayeron los precios del petróleo se declaró insolvente. El FMI intervino e impuso medidas de austeridad. De 1978 a 2003, el ingreso per capita en Venezuela cayó 40%.

Las medidas tomadas por Chávez ocasionaron que justo poco antes del 11 de septiembre, Bush estuviera considerando tomar medidas drásticas: el 9/11 cambió las prioridades. Afganistán ya había sido invadido, y la intervención en Irak era inevitable, pero lo que más me intrigaba era lo que sucedía en Venezuela. El problema no era si Chávez era un buen líder o no, sino conocer la reacción de Washington hacia un líder que se enfrentaba a la marcha del imperio global.

Al parecer se estaban usando las tácticas de Herman Roosvelt. En diciembre de 2002, el Times anunció que miles de venezolanos habían salido a las calles a protestar y que 30,000 trabajadores petroleros se habían declarado en huelga. Aparentemente, trataron de fabricar un golpe de Estado del que Chávez se defendió con militares leales. En menos de 72 horas estaba de vuelta en el poder.

Nueva visita a Ecuador

Desde 1968, año en el que por primera vez llegué como voluntario de los Cuerpos de Paz a Ecuador, se había manipulado al país hasta dejarlo en bancarrota: la pobreza había aumentado del 50% de la población al 70%; el subempleo y el desempleo pasaron del 15% al 70%; la deuda pública, de 240 millones de dólares a 16 mil millones, y la distribución del ingreso para las capas más bajas que recibían el 20% de PIB bajó al 6%. Actualmente, Ecuador canaliza el 50% de su presupuesto anual al pago de la deuda.

Penetrando la apariencia

Poco tiempo después de haber regresado de Ecuador en 2003, los E.E.U.U. había invadido Irak por segunda vez en menos de 10 años. Una vez que se había instalado en Panamá otro gobierno marioneta de los E.E.U.U., el Canal era operado otra vez por este país. Al mismo tiempo, parecía más importante tener control sobre las vastas reservas de petróleo de Irak, que ir tras los terroristas de Al Qaeda.

Es importante considerar que los E.E.U.U. controla la divisa internacional por excelencia. Tiene la facultad de imprimir dólares que no están respaldados por oro; su único respaldo es la confianza generalizada en la economía del país y en su habilidad para controlar las fuerzas y recursos que el imperio ha creado para sostenerse. La posibilidad de imprimir dólares le ha dado a los E.E.U.U. tan inmenso poder que puede continuar prestando a países que sabe que nunca pagarán. EE.U..U. mismo ha acumulado una enorme deuda. A principios de 2003, su deuda pública excedía los 6 billones de dólares, y se estimaba que a finales de ese año rebasara los 7, lo que equivale a decir que cada ciudadano estadounidense debe 24,000 dólares. Gran parte de esta deuda está colocada en los países asiáticos, principalmente en Japón y China, que han comprado bonos del Estado con los fondos que han acumulado por sus altas exportaciones. 

Mientras el mundo acepte el dólar como divisa, esta excesiva deuda no causará problemas; sin embargo, si alguna otra divisa remplazara al dólar y Japón o China decidieran cobrar sus préstamos, la situación cambiaría drásticamente. Este escenario no es del todo hipotético; el euro entró en circulación en enero de 2002 y con el tiempo ha adquirido prestigio y fortaleza, y es posible que los principales acreedores de los E.E.U.U., decidan  convertir sus créditos a euros.

En abril de 2003, abrí en mi oficina la página web del New York Times. Traía un articulo en el que se comentaba que el mayor contrato para la reconstrucción de Irak había sido otorgado a Bechtel; además, los autores informaban de que los créditos provendrían del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional. Al leer ese artículo me pregunté cuántos sabrían, como yo, que Saddam continuaría en el poder si hubiera actuado como los sauditas. Nuestras empresas le habrían construido las plantas químicas y los misiles.

Epílogo

Hemos llegado al final de libro pero también a un comienzo. Probablemente el lector se estará preguntando qué puede hacer para detener  la “corporatocracia” y la marcha autodestructiva del imperio global. Yo puedo darle algunas ideas.

En primer lugar, hay que aprender a leer las noticias; hay que leer entre líneas y analizar cuáles pueden ser las implicaciones de los hechos que se comentan en los medios. Las cosas no son lo que parecen. NBC pertenece a General Electric, ABC es de Disney, CBS de Viacom y CNN es parte del enorme conglomerado AOL–Time Warner. La mayoría de los medios son controlados y manipulados por enormes corporaciones internacionales que saben que la parte más importante de su trabajo es perpetuar, fortalecer y expandir el sistema que han heredado.

Disminuya su consumo de energía. En 1990, antes de la invasión de Irak, E.E.U.U. importaba 8 millones de barriles de petróleo, en 2003, las importaciones habían aumentado a 12 millones. La próxima vez que quiera ir de compras,  mejor lea un libro, haga ejercicio o medite. Reduzca el tamaño de su casa, su guardarropa, su coche, su oficina y de casi todo en su vida. Proteste contra los tratados de libre comercio y contra las empresas que explotan a gente pobre y desesperada.

Existen grandes esperanzas dentro del sistema. En realidad no hay nada inherentemente negativo en los bancos, corporaciones y gobiernos; el problema está en las falacias que se han construido acerca de lo que significa el desarrollo económico y en la manera en como funcionan e interactúan las grandes corporaciones. Imagínense si Nike, McDonald’s o Coca Cola se convirtieran en empresas cuyas metas prioritarias fueran alimentar y vestir a los más pobres del mundo, y se preocuparan por el medio ambiente. Todo esto es tan poco realista como fue poner al hombre en la Luna. Necesitamos una revolución en la educación, uno mismo debe convertirse en alumno y maestro e inspirar al prójimo con el ejemplo. La tribu de los Shuars me enseñó que  el mundo es como lo sueñas; lo podemos convertir en un mundo de desigualdad, pobreza y contaminación, o en uno socialmente responsable, sustentable e igualitario; el poder que usted tenga para cambiarse es el mismo que tiene para transformar al mundo.

Confessions of an Economic Hit Man

Berrett – Koehler Publishers, Inc.

San Francisco, 2004