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2024 Feb 05 Prometea. Denise Dresser.

Como Prometeo atado a una roca por Zeus, y castigado por desafiarlo, Claudia será la Prometea amarrada por quienes tienen más poder que ella.

Claudia Sheinbaum será distinta a López Obrador, prometen. Aunque haya sido elegida por un “dedazo plebiscitario” no besará la mano de quien la designó. Ella inaugurará la versión tecnocrática, pragmática y racional del lopezobradorismo, dicen quienes la defienden. Ella recobrará el rumbo de la izquierda real, y su segundo piso no será una calca sino una visión corregida, según la nueva porra de Palacio Nacional. Lástima que todas las predicciones optimistas sobre la mujer que podría portar la banda presidencial partan de la ingenuidad, la fe o una esperanza que no encuentra asidero en la terca realidad. Porque aun suponiendo que Sheinbaum recobrara la razón, recuperara la vocación científica, y decidiera priorizar los datos por encima de la propaganda, llegará con las manos inmovilizadas detrás de la espalda.

Como Prometeo atado a una roca por Zeus, y castigado por desafiarlo, Claudia será la Prometea amarrada por quienes tienen más poder que ella. Los poderes fácticos que hacen posible eso malamente denominado la “Cuarta Transformación”: El propio López Obrador quien desde “La Chin…” vigilará que no se le cambie ni una coma a su legado. Los multimillonarios de México a quienes nunca se les toca, y menos con una reforma fiscal de gran envergadura. Los sindicatos oficialistas a quienes siempre se les premia y se les “basifica” cuando conviene electoralmente. Los acreedores de la deuda -sobre todo la de Pemex- a quienes se les tiene que pagar, junto con los contratistas de las obras que la obligarán a terminar. El Plan “C” que AMLO la forzará a impulsar. Y más importante aun, las fuerzas armadas que se encargarán de picotearle el hígado todos los días, recordándole quién verdaderamente manda en México.

Como sugieren las mejores mentes de la izquierda democrática en el libro “El daño ya está hecho: Balance y políticas para la reconstrucción”, las correas a Claudia ya están colocadas y difícilmente logrará zafarse de ellas. Y si lo intenta, el Zeus macuspano de nuestros tiempos lanzará águilas reales para llevar a cabo una evisceración inmisericorde con la revocación del mandato. O la movilización de masas morenistas que lo obedecen sin chistar. O la política de chantaje a la cual ha recurrido sin reparo. El infame Plan C no está ideado sólo para asegurar el predominio político de Morena y su conversión en el PRI recalentado del siglo XXI. También ha sido concebido para ensogar a Claudia. Quizás ella acepte gustosamente el encadenamiento, y la esclavitud. Pero es posible que nunca sepamos si en algún momento querría zafarse de la piedra donde la están colocando.

Esa cima escarpada donde hay retrasos documentados en educación, derechos humanos, democracia electoral, salud, seguridad y medio ambiente. Ese peñasco peligroso en el cual el capitalismo de cuates sigue vivo y extrayendo. Y detrás de lo que se presume es la punta del Everest, está el precipicio al cual nos está conduciendo una militarización cuyos efectos Claudia no menciona, ni toca, ni podría tocar si se le siguen amarrando las manos y los pies. La Prometea populista que defiende a los hijos del Presidente, menciona “principios” que viola al engarzarse al Partido Verde, habla de “la justicia” que traiciona al empoderar a Ernestina Godoy, presume “ser heredera de los liberales de México”, cuando el antipluralismo de su partido es claramente iliberal, y se jacta de representar al movimiento de 1968, cuyo espíritu fundacional era pelear contra la concentración antidemocrática del poder. La Prometea pide el voto por el Plan C, cuya meta es permitir que otros la controlen.

A AMLO con la disminución del porcentaje de participación para la revocación del mandato, con el cual podría patearla al vacío si desobedece. A los radicales de su partido que le han tumbado candidatos e infligido derrotas políticas acumulativas. A la Sedena para que asuma pleno control de la gobernanza. A una Presidencia sin contrapesos basados en reglas e instituciones, pero sometida a presiones tribales y politiquerías partidistas. Con, contra y sin ley, por lo que Claudia Sheinbaum siempre estará a merced de quien sea más fuerte que ella. La suya sería una Presidencia usurpada por los vestidos de verde olivo, o los coludidos con las redes de macrocriminalidad, o los que le gritan “Presidenta” pero se aprestan a anudarla sobre la piedra del presidente López Obrador.

 

 

Tomado de: El Imparcial