Portal politico ciudadano

 

Muchas inconformidades brotan de cómo se toman decisiones que impactan la buena marcha de nuestro país. Ojalá nuestros gobernantes rectifiquen.

No existe forma alguna de disfrazarlo o minimizarlo: en el México de hoy se han gestado grandes y recias inconformidades, mismas que se manifiestan con marchas y -sobre todo- con el MEGABLOQUEO de ayer. Carreteras de por lo menos 14 Estados, principalmente el Estado de México, y hasta aduanas, fueron bloqueadas ayer por un inusual e histórico concierto de agricultores y transportistas desesperados ante la desatención de nuestro Gobierno y sus políticas, destacando entre sus quejas el olvido al campo, la nueva Ley de Aguas y los ROBOS, asaltos, despojos (incluso de la Guardia Nacional) y, en general, la inseguridad en las carreteras de México. Con adicional impacto, se UNEN a esta grave inconformidad grupos camioneros norteamericanos que protestan a su Gobierno por la inseguridad en las carreteras de México.

No toda la culpa de esta situación cae sobre el regazo del actual Gobierno; más bien se conjugan sinérgicamente medidas tomadas en el anterior Gobierno que no han sido corregidas por el actual. Éste, el de CSP, ofrece diálogo, pero los manifestantes han dicho que ya han dialogado bastante y que sus quejas no son ni escuchadas ni atendidas.

Ahora bien, el IMPACTO económico del bloqueo de una treintena de principales puntos carreteros en diferentes Estados equivale a un paro cardiaco económico de gran magnitud, ello agregado al corte de flujo del transporte ciudadano.

El golpe es duro y seco y no se puede soslayar; es claro que la Administración de la Dra. Sheinbaum debe resolver de inmediato las inquietudes y problemas de estos grupos, pues nuestro País no puede sobrevivir un bloqueo duradero de sus principales arterias.

Caso muy grave -y a la vez síntoma de la cerrazón de la 4T- fue la aprobación vaporara de la Ley de Aguas, sin la inclusión de las aportaciones y necesidades del campo. Los de Morena echaron a andar la aplanadora y se llevaron de encuentro intereses legítimos agrarios que perjudican la producción y operación de nuestra agroindustria, o sea, del sector que provee al País de su alimento.

Mucho tememos que lo mismo sucederá con la llamada “reforma electoral” que preside el veterano e incondicional Pablo Gómez, cuyas conclusiones luego serán meramente tramitadas por el Legislativo y aprobadas, ya que son elaboradas por un grupo totalmente morenista EXCLUYENTE que ha dejado fuera de la discusión a los grupos políticos opositores representados en el Congreso y en los Gobiernos de muchos Estados. No habrá en esta Ley un real consenso, será sólo una herramienta para afianzar el control de Morena sobre la política mexicana y erigir a esta agrupación como único y preponderante actor político en el escenario nacional. Esto harán, y pronosticamos que se convertirá en OTRO generador más de protestas, pues dará la

puntilla final a lo que era la democracia mexicana.

Debemos destacar que tanto en cualquier organización como en cualquier País, no se pueden concretar cambios si existe en él un estado de agitación. Sólo se pueden implementar cambios positivos y duraderos en un organismo cuando éste se encuentra en calma, quieto, sereno; mientras exista ebullición, cambiar no se puede, pues la resistencia a él se multiplica. Ésta nos parece una causa adicional que hace de los bloqueos de ayer un evento peligroso por paralizante, y por tanto inusitado. No es que en México no se haya visto antes inconformidad, sino que pocas veces la hemos presenciado en UNIÓN de intereses distintos en tal escala.

El verdadero origen de esta inconformidad -que no se concentra en un solo sector, sino que cada vez abarca a otros más- se deriva de CÓMO SE ESTÁN TOMANDO LAS DECISIONES CRUCIALES para la buena marcha del País. Existe autoritarismo, imposición, exclusión, clientelismo, soberbia y desprecio en la conducción del País, y esto es lo que genera enojo, protestas y desesperación entre los gobernados.

Dios quiera que nuestros gobernantes reconozcan -Y RECTIFIQUEN- el cómo NO se debe gobernar, esto es, por decreto y a fortiori, antes de que se INCENDIE y consuma todo nuestro México, cuyo potencial se desperdicia criminalmente en el altar de ideologías obsoletas.

 

 

 

 

 

Tomado de: Reforma