La libertad es lo que hacemos con lo que nos hacen. Jean-Paul Sartre
La fuerza de los jóvenes aparece una vez más por las calles de Francia, España, Alemania, Italia, Bélgica y hasta Albania. Las recientes manifestaciones que han sorprendido a los gobiernos europeos llaman a un cambio urgente de un Estado paralizado y sin respuestas a las promesas de un mejor futuro. La consigna básica difundida por el capitalismo se derrumbó: el ascenso social.
La chispa prendió con las demandas de estudiantes franceses por la precarización y despido de los profesores, el deterioro de las escuelas y la insuficiencia de recursos educativos. La pólvora se regó fuera de París y se extendió a otras ciudades. 180 escuelas registraron bloqueos y protestas. No había claridad de lo que se avecinaba; las redes sociales junto a la represión potenciaron la organización y las marchas.
El sábado 17 de octubre fue el día que marcó la coyuntura, 800 mil personas en más de 90 manifestaciones contra el costo de la vida y con banderas de apoyo a los estudiantes del liceo tenían una consigna clara: terminar con lo que queda de “macronismo”. Salieron a las calles con vocación pacífica, pero desde la mañana la policía parisina había detenido a un centenar de personas, como informó el periódico El País (17/10/26). En Marsella se preparaban ya con botes de basura como barricadas, la furia de miles de jóvenes que habitan en la periferia llegaba al hartazgo por la falta de servicios públicos de calidad, la desigualdad en su máxima expresión.
Los grupos de choque lograron su cometido, el saqueo se hizo presente favoreciendo a Marine Le-Pen, quien se presenta ahora como la “solución”, no para resolver los problemas de exclusión social, sino para reprimir las protestas.
Recordemos que la crisis francesa viene de lejos, se han pospuesto la resolución de las demandas sociales por décadas. Lo sucedido con los estudiantes fue un detonante importante como componente de un cuadro estructural. En este contexto, sin una opción fuerte de la izquierda, junto a la crisis del Estado de bienestar, paradójicamente, se prevé un manjar para la extrema derecha en las próximas elecciones.
En los otros países de Europa se presentan asignaturas como la corrupción, el costo de la vivienda, la desigualdad y la crisis demográfica, evidenciando las fracturas del Estado social. Las barbas de los países de la región tendrían que ponerse a remojar; pero lejos de ello, están dando paso a los peores personajes para gobernar: los Bukele, Bolsonaro, Milei, De la Espriella. Y en México un régimen despótico y autoritario. El peor de los mundos.
Tomado de: El Sol de México