1. INTRODUCCIÓN
Los Criterios Generales de Política Económica 2027 presentan la estrategia económica y fiscal que orientará las acciones del Gobierno de México durante el tercer año de la administración. Su propósito es consolidar un modelo de desarrollo con bienestar, basado en los principios del Humanismo Mexicano, en el que el crecimiento económico se traduzca en mayores ingresos para las familias, más oportunidades de empleo e inversión, mejores servicios públicos y una reducción sostenida de la pobreza y las desigualdades.
En 2027, la economía mexicana crecerá entre 1.5 y 2.5% real anual, por encima del rango previsto para 2026, con una expansión sustentada principalmente en la fortaleza del mercado interno y en las acciones del Gobierno de México para elevar el bienestar y ampliar las capacidades productivas del país con nuevas inversiones en infraestructura, incentivadas por el dinamismo de los proyectos de inversión pública en el marco del Plan México.
La experiencia de los últimos años ha mostrado que es posible preservar la estabilidad macroeconómica y, al mismo tiempo, ampliar la política social, recuperar el poder adquisitivo de los salarios y fortalecer la inversión pública. Sobre esta base, en 2027 la política económica avanzará hacia una etapa de prosperidad compartida, en la que los beneficios del crecimiento incluirán a más regiones del país, abarcarán a más sectores productivos y mejorarán la vida de más familias. Para ello, se mantendrá una conducción responsable de las finanzas públicas y se fortalecerá el ejercicio efectivo de los derechos sociales.
El entorno internacional seguirá planteando desafíos. Persisten riesgos derivados de tensiones geopolíticas, cambios en la política comercial y el comercio global, volatilidad financiera y presiones sobre los precios de los energéticos y otras materias primas. Sin embargo, México enfrenta este escenario con fortalezas. El país cuenta con una economía diversificada, una posición comercial estratégica dentro de América del Norte, un sistema financiero sólido, una amplia base manufacturera y un mercado interno respaldado por el crecimiento de los ingresos laborales y un piso social básico que proporcionan los Programas para el Bienestar.
La continuidad de los tratados comerciales de México, particularmente del marco de integración de América del Norte, brindará certidumbre a la inversión y permitirá profundizar los vínculos productivos de la región, al tiempo que se aprovecharán nuevas oportunidades de diversificación comercial con otras economías. A estos factores se suman el talento y esfuerzo de las y los mexicanos, la dotación de territorio y recursos naturales del país, el espíritu emprendedor, la inversión del sector privado, la recuperación de la producción industrial estadounidense y el dinamismo de sectores como el de equipo de cómputo y electrónicos, así como el automotriz, que seguirán respaldando las exportaciones mexicanas.
El Plan México y la inversión en infraestructura estratégica continuarán siendo piezas clave para fortalecer la posición de México en las cadenas globales de suministro, aumentando la proveeduría nacional, generando más encadenamientos productivos y creando más empleos formales. El objetivo no es solo incrementar la producción y las exportaciones, sino elevar el contenido nacional de los bienes y servicios que México produce y exporta, de manera que una mayor proporción del valor generado por la integración comercial permanezca en el país. Con ello, el Plan México seguirá fortaleciendo las capacidades productivas del país mediante planes energéticos e hídricos, incentivos fiscales, facilitación del comercio, financiamiento y garantías de la banca de desarrollo.
Será prioridad del Gobierno de México contribuir al aumento de los ingresos de los hogares, por ser uno de los principales determinantes del bienestar, la reducción de la pobreza y el dinamismo del mercado interno. Por ello, la recuperación del salario real, la generación de empleo formal y el acceso a servicios de salud y pensiones continuarán fortaleciendo la economía popular y el ingreso disponible de los hogares, y garantizarán un piso de bienestar para la población bajo el principio de que nadie se quede atrás. Esta estrategia reconoce que una economía sólida requiere crecer con equidad, inclusión y oportunidades de desarrollo para todas y todos.
El fortalecimiento de los programas sociales dará continuidad a una red de bienestar social orientada a garantizar derechos y ampliar las oportunidades. En 2027, la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores mantendrá su carácter universal y contribuirá a que quienes han construido el presente de México vivan con seguridad, dignidad y bienestar. La igualdad también se fortalecerá mediante la Pensión para el Bienestar de las Personas con Discapacidad Permanente, y brindará cobertura a 1.1 millones de beneficiarios. Asimismo, la protección de la niñez y la juventud se reforzará mediante el Programa de Apoyo para el Bienestar de las Niñas y Niños, Hijos de Madres Trabajadoras. En conjunto, estos programas contribuirán a reducir condiciones de vulnerabilidad, favorecer la continuidad educativa y promover el desarrollo integral.
Por otra parte, la estrategia educativa para 2027 fortalecerá el acceso a la educación inicial, con énfasis en niñas y niños que habitan en localidades rurales. Para favorecer la permanencia en los niveles medio superior y superior, se consolidará el despliegue de la Beca Universal de Educación Media Superior Benito Juárez y del programa Jóvenes Escribiendo el Futuro, y continuará la expansión de las Universidades para el Bienestar Benito Juárez García y de la Universidad Nacional Rosario Castellanos. A la par, se pondrá en marcha un programa de construcción, equipamiento y rehabilitación de planteles para garantizar entornos de aprendizaje dignos y equitativos.
Rumbo a la consolidación del Sistema Nacional de Salud, se coordinará el intercambio de servicios entre la Secretaría de Salud, el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y los Servicios de Salud del Instituto Mexicano del Seguro Social para el Bienestar (IMSS-Bienestar), con el propósito de avanzar gradualmente hacia la universalización de la atención médica y aprovechar de manera más eficiente la capacidad instalada. Para 2027, el número de unidades médicas y establecimientos de salud participantes en el intercambio de servicios se duplicará. A este esfuerzo se sumará el programa La Clínica es Nuestra, que fortalecerá la participación comunitaria en la identificación y priorización de las necesidades de infraestructura, equipamiento y mobiliario de los centros de salud de primer nivel, especialmente aquellos que atienden a la población sin seguridad social.
Por otra parte, se priorizará la construcción, ampliación y mejoramiento de vivienda para mujeres, madres jefas de familia, personas con discapacidad, personas adultas mayores y comunidades indígenas y afromexicanas. Estas acciones contribuirán a reducir el rezago habitacional y a consolidar comunidades más seguras e incluyentes. Para 2027, se otorgarán 240 mil apoyos para vivienda nueva y más de 56 mil para mejorar o ampliar viviendas existentes.
En este marco, el Plan de Inversión en Infraestructura para el Desarrollo con Bienestar 2026-2030 movilizará recursos públicos y esquemas de participación mixta con el sector privado para impulsar proyectos estratégicos en los sectores energético, hidráulico, logístico y de transporte, con énfasis en la construcción y rehabilitación de trenes, carreteras, puertos y aeropuertos.
Durante 2027 destacará la conclusión y puesta en operación de los trenes AIFA-Pachuca y México-Querétaro, el Tren Maya de carga, así como diversas obras carreteras e hidráulicas. A este esfuerzo se sumarán los Polos de Desarrollo Económico para el Bienestar, la simplificación regulatoria y los incentivos del Plan México, orientando la inversión privada hacia sectores y regiones prioritarias. Estas acciones permitirán seguir reduciendo brechas regionales y ampliar las oportunidades de inversión, empleo y bienestar en todo el territorio nacional. Así, la inversión pública operará por dos vías: en el corto plazo, como motor directo de la actividad económica y del empleo; y, en el mediano y largo plazos, como generadora de capacidad productiva y acceso a nuevos mercados.
Perspectivas de finanzas públicas
En materia fiscal, la política hacendaria continuará orientada a preservar la sostenibilidad de las finanzas públicas y la estabilidad macroeconómica. Para ello, el Gobierno de México mantendrá una conducción responsable de la deuda pública y dará continuará al proceso de reducción gradual del déficit fiscal como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), apoyado en el fortalecimiento de los ingresos presupuestarios, una ejecución eficiente del gasto público y una administración estratégica del portafolio de deuda y sus vencimientos. Estas medidas fiscales permitirán preservar el espacio necesario para atender las necesidades de la población e impulsar la inversión pública, al tiempo que contribuirán a mantener condiciones favorables para un crecimiento sostenido e incluyente.
En 2027 los Requerimientos Financieros del Sector Público (RFSP) se ubicarán en 3.9% del PIB, lo que representará una reducción acumulada de 1.8 puntos porcentuales (pp) respecto del nivel de 2024. Esta reducción permitirá mantener la deuda pública en una senda sostenible de mediano plazo. El Saldo Histórico de los Requerimientos Financieros del Sector Público (SHRFSP) se ubicará en 55.0% del PIB, por debajo de los niveles proyectados para otras economías emergentes y de América Latina.
La política de ingresos se fortalecerá de manera permanente. La recaudación continuará aumentando mediante el combate a los delitos fiscales, la facilitación del cumplimiento voluntario y ajustes al marco tributario para fomentar un entorno tributario más equitativo para empresas y personas. Con ello, el Gobierno de México ampliará su capacidad para financiar las prioridades de bienestar, infraestructura y desarrollo productivo necesarias.
En este sentido, la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación incorporará modificaciones a la Ley del Impuesto sobre la Renta y actualizaciones a la Ley Federal de Derechos, orientadas a fortalecer el control tributario, y garantizar condiciones equitativas entre las empresas. Estas medidas incluyen ajustes para mejorar la fiscalización, cerrar espacios de elusión y facilitar el cumplimiento.
Este paquete permitirá fortalecer la base de ingresos públicos sin crear nuevos impuestos ni aumentar las tasas generales. Como resultado de estas acciones y del dinamismo esperado de la actividad económica, los ingresos tributarios alcanzarán un nuevo máximo histórico de 15.9% del PIB en 2027. El esfuerzo recaudatorio se complementará con el fortalecimiento de los ingresos no tributarios mediante la actualización de derechos vinculados con infraestructura ferroviaria, trámites sanitarios, protección ambiental y uso del espacio aéreo.
Respecto al gasto público, la política presupuestaria utilizará los recursos con eficiencia y responsabilidad para atender las prioridades del Gobierno de México, bajo principios de austeridad, eficacia y combate a la corrupción. Asimismo, las compras públicas se orientarán a fomentar actividades estratégicas para el desarrollo de la industria nacional, fortaleciendo la proveeduría local, la generación de empleo y las capacidades productivas del país. El objetivo es que cada peso del presupuesto contribuya al bienestar de la población y al desarrollo de la economía nacional.
Las Empresas Públicas del Estado y los institutos de salud, IMSS e ISSSTE, continuarán contribuyendo al fortalecimiento de las finanzas públicas mediante esfuerzo fiscal y resultados financieros superavitarios, al tiempo que cumplen funciones estratégicas para el desarrollo nacional. Petróleos Mexicanos (Pemex) fortalecerá su liquidez, reducirá pasivos y contribuirá al abastecimiento de hidrocarburos; la Comisión Federal de Electricidad (CFE) mantendrá inversiones prioritarias en generación, transmisión y distribución de energía eléctrica; y el IMSS y el ISSSTE seguirán ampliando la cobertura y la atención a la salud de la población.
En conjunto, las medidas planteadas en el Paquete Económico 2027 buscan fortalecer las bases para un crecimiento sostenido, con responsabilidad fiscal, mayor inversión productiva y mejores condiciones de bienestar para la población. La estabilidad macroeconómica y la solidez de las finanzas públicas seguirán siendo condiciones fundamentales para brindar certidumbre, así como para preservar la capacidad del Estado de impulsar el desarrollo y proteger a la población más vulnerable. Con este Paquete, México continuará construyendo el Segundo Piso de la Cuarta Transformación, dando cumplimiento a los 100 compromisos de la Presidenta y al Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030. Bajo los principios del Humanismo Mexicano y de que, por el bien de todos, primero los pobres.