Inicio
1960 Masa y poder. Elías Canetti.
Aspectos del poder
DE LAS POSICIONES DEL HOMBRE: LO QUE CONTIENEN DE PODER
El hombre, que de tan buen grado se mantiene erecto, puede, sin cambiar de sitio, también sentarse, tenderse, acuclillarse o arrodillarse. Todas estas posiciones, y muy especialmente la transición de una a otra, expresan algo determinado. Rango y poder se han creado posiciones fijas tradicionales. De cómo la gente se ubica es fácil deducir la diferencia de su prestigio. Sabemos lo que significa que alguien ocupe un asiento elevado y todos los demás estén de pie en torno a él; sabemos qué es cuando uno está de pie y todos los otros en torno a él están sentados; cuando alguien aparece de pronto y todos los reunidos se ponen de pie ante él; cuando alguien cae de rodillas ante otro; cuando no se invita a un recién llegado a sentarse. Ya una enumeración arbitraria como esta muestra cuántas constelaciones mudas del poder hay. Sería necesario examinarlas y determinar con más precisión su significado.
1937 La Rebelión de las masas. José Ortega y Gasset. [1964]
PRÓLOGO PARA FRANCESES
I
Este libro —suponiendo que sea un libro— data... Comenzó a publicarse en un diario madrileño en 1926, y el asunto de que trata es demasiado humano para que no le afecte demasiado el tiempo. Hay, sobre todo, épocas en que la realidad humana, siempre móvil, se acelera, se embala en velocidades vertiginosas. Nuestra época es de esta clase porque es de descensos y caídas. De aquí que los hechos hayan dejado atrás el libro. Mucho de lo que en él se anuncia fue pronto un presente y es ya un pasado. Además, como este libro ha circulado mucho durante estos años fuera de Francia, no pocas de sus fórmulas han llegado ya al lector francés por vías anónimas y son puro lugar común. Hubiera sido, pues, excelente ocasión para practicar la obra de caridad más propia de nuestro tiempo: no publicar libros superfluos. Yo he hecho todo lo posible en este sentido —va para cinco años que la casa Stock me propuso su versión—; pero se me ha hecho ver que el organismo de ideas enunciadas en estas páginas no consta al lector francés y que, acertado o erróneo, fuera útil someterlo a su meditación y a su crítica.
Página 200 de 200